El metal se ha considerado durante mucho tiempo un reto en las aplicaciones RFID debido a su tendencia a interferir con las ondas de radio. Pero con los avances en el diseño de etiquetas, las etiquetas RFID sobre metal se han convertido en una solución fiable para el seguimiento de activos metálicos en sectores como el manufacturero, las TI, el aeroespacial y el energético.